La imposibilidad de ser. La posibilidad de estar.

Trabajo de investigación en Psicoanálisis 

Integrantes:  Agustina Bertani, Mirta Castillo, Rosa De Pietro, Nicolás Maccora, Natalia Martinez Liss, Alejandra Nakasato, Belén Soligo. 
Uno de los puntos de interrogación fuertes del año fue respecto de la posición del analista. Más precisamente cuando Lacan plantea que “el analista no hace apariencia sino que ocupa(… )ocupa la posición del semblante.” (Lacan, seminario 19 pag 74, clase del 10 de mayo de 1972). En primer lugar fuimos a Freud en busca de algunas respuestas respecto  del lugar del analista en la transferencia. Dice “Es el analista en calidad de objeto el que está situado en su centro” (conferencia 27) Nos preguntamos si cuando Lacan dice  que el analista no hace semblante de, sino que ocupa el lugar de semblante se podría pensar en la misma línea del planteo Freudiano . Otro punto de interrogación , que va de la mano con el anterior, es sobre el saber del analista. De que saber se trata? Por un lado ubicamos el saber articulado y por otro el saber hacer. Esta diferencia no se vuelve tan tajante  puesto que podemos decir que en el saber articulado también estaría el saber hacer del analista. Esto nos recuerda lo que dice Lacan en el Seminario  22 (RSI) Clase 1 , el analista es al menos 2  “…es indispensable que el analista sea al menos dos, el analista para tener efectos y el analista que, a estos efectos, los teoriza.” Entonces, el analista  interviene en el análisis y luego debe formalizar los efectos. Cuando el analista interviene  estaría  desprendido de la teoría y su fantasma. Después el analista da testimonio de eso cuando produce saber, Cuando produce el caso. Podríamos pensar en este mismo sentido el estar analista tal cual lo propone Ulloa en  “Novela clínica psicoanalítica”,  dice que frente a la transferencia se tratará de “estar” psicoanalistas. “La propia persona del analista cae “abajo y arrinconada”…ese rincón no es lugar de arrumbamiento, sino de poder metodológico, el único válido, que frente a la transferencia solo se propone poder “estar” psicoanalista.  Mariana Martinez Liss en las Jornadas del enlace 2016 decia: “Es interesante pensar que “estar” es un verbo en infinitivo, no tiene sujeto, es estar vacío de persona pero estando en cuerpo, como caja de resonancia, estar en abstinencia de la persona, de la opinión, el prejuicio”.  En esta misma línea podemos pensar la atención parejamente flotante y la abstinencia. Tomemos algunas citas Freudianas.  En  “Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico”(1912) Freud dice  “esa técnica es muy simple(…)consiste meramente en no querer fijarse en nada en particular y en prestar a todo cuanto uno escucha las misma <atención parejamente flotante>.” (…)<uno debe escuchar y no hacer caso de si se fija en algo.” En  relación a la abstinencia sostiene En “Puntualizaciones sobre el amor de transferencia” (1915)   que “la cura tiene que ser realizada en la abstinencia; solo que con ello no me refiero  a la privación corporal, ni a la privación de todo cuanto se apetece, pues quizá ningún enfermo lo toleraría. Lo que yo quiero es postular este principio: hay que dejar subsistir en el enfermo necesidad y añoranza como unas fuerzas pulsionantes del trabajo y la alteración y guardarse de apaciguarlas mediante subrogados.” En “Sobre la dinámica de la transferencia”, ubica que “domeñar los fenómenos de la transferencia depara al psicoanalista las mayores dificultades, pero no se debe olvidar que justamente ellos nos brindan el inapreciable servicio de volver actuales y manifiestas las nociones de amor escondidas y olvidadas de los pacientes” (Pag. 105)  En la conferencia 28 sobre la transferencia,  plantea que: “La pieza decisiva del trabajo se ejecuta cuando en la relación con el médico, en la transferencia, se crean versiones nuevas de aquel viejo conflicto (a partir del cual nacieron los síntomas)... La transferencia se convierte en el campo de batalla en el que están destinadas a encontrarse todas las fuerzas que se combaten entre sí” (Pag. 413 y 414).  En el mismo escrito sitúa que a diferencia de la sugestión hipnótica, que busca encubrir y tapar algo en la vida anímica del paciente, como una cosmética, la terapia analítica apunta a sacar a la luz y remover algo. Trabaja como una cirugía. Y va hacia la raíz, llega hasta los conflictos de los que han surgido los síntomas.  “No se cómo encarecería bastante a mis colegas que en el tratamiento psicoanalítico tomen por modelo al cirujano que deja de lado sus fuerzas espirituales en una meta única: realizar una operación lo mas acorde posible a las reglas del arte.” Pensamos que esto que plantea Freud en relación a la transferencia y a la terapia analítica, es viable a partir de que haya un analista disponible para ocupar en cuerpo, como dijimos anteriormente, un lugar en la transferencia con cada paciente en particular. Sin embargo nos parece que Lacan se distingue de Freud en el punto que plantea una invención, como un efecto algo que se produce y no como algo que está ahí y que hay que descubrir. Lacan plantea el concepto Deseo del analista,  como dispositivo  que crea la posibilidad de una clínica singular y de la transmisión del Psicoanálisis. En primer lugar ubiquemos que transmisión (de un deseo) no es enseñanza, explicación, no se trata de un saber que se enseña sino más bien de una posición respecto de la castración. Se trataría de la transmisión de un saber hacer. No se trata de una técnica es un oficio.  El analista no comprende, el analista trabaja absteniéndose de llenar el vacío con su propio sentido. Ese vacío permite que la verdad de ese sujeto se produzca. Desde Lacan, podríamos pensar que el analista se hace causa del deseo del analizante. Por su parte Francois Jullien, basándose en el pensamiento chino, define la DISPONOBILIDAD como una noción al mismo tiempo ETICA y ESTRATEGICA. Propone que toda novedad pueda encontrarnos enteramente disponibles. Piensa la Disponibilidad como potencialidad y la relaciona con la atención flotante freudiana, distinguiendo la escucha de lo que sería la organización de un saber: “sin intención… sin prevenciones, ni presupuestos.” Una escucha no fijada en un punto “sobrevolando en suspenso” con el oído abierto. Se trata de captar sin suponer, escuchar sin proyectar, entender lo inesperado. La Disponibilidad es una disposición sin disposición fija. Está en el principio del comportamiento del Sabio. Es Sabio quien sabe acceder a la Disponibilidad. Jullien cita la fórmula de las Analectas de Confucio: “Cuatro cosas que el maestro no tenia: ni idea, ni necesidad, ni posición, ni yo.” El yo preso de su “posición” pierde su Disponibilidad. Fijarse a una idea implica dejar otras fuera, privilegiar un aspecto y caer en la parcialidad. El conocer chino no es “hacerse una idea” de algo sino volverse disponible a algo.
Por otro lado, sostenemos que, la posición del analista no es la de ocupar el lugar del Otro sin barrar, pretender eso en una canallada.  Lacan afirma en el seminario 17 que “No hay otro metalenguaje que todas las formas de canallada si designamos con eso a esas curiosas operaciones que se deducen de que el deseo del hombre es el deseo del Otro, toda la canallada reposa en querer ser el Otro de alguien allí donde se perfilan las figuras donde su deseo será captado”.  En esta línea, plantea que la verdad depende de la enunciación y no es interna a la proposición en sí. Utiliza como ejemplo la afirmación “es de día”. Afirma que no hay más sentido que el del deseo y no habría más verdad que de lo que de dicho deseo esconde su falta ante lo que encuentra. El canalla pretendería que dicho sentido remita a él y no a la falta ante lo que encuentra. Podría pensarse la canallada como querer ser el Otro completo, no atravesado por la falta, ya que la causa del deseo estaría relacionada con el agujero en el Otro que da cuenta el objeto a y no con su completud. La canallada sería ignorar que no habría Otro del Otro y por lo tanto, desde el saber propio, pretender ocupar el lugar absoluto de instancia que sanciona el decir en un sujeto.  Por otro lado, el discurso del analista que ubica en el lugar de agente al objeto a, podría referir a cierta advertencia sobre la causa del deseo y su relación con el no-saber y con la falta. En este sentido, el deseo del analista se ofrece como un lugar abierto, advertido de la agencia. Agencia en tanto “aquel al que se le hace actuar”, en este caso, se le hace actuar por la vía del inconsciente cuyo saber no sabido determina una posición orientada a lo real como su límite. Podría pensarse cierta cualidad del deseo de remitir a algo que se desliza del significante, que queda por fuera del mismo, y que el discurso del analista pone en juego, a diferencia de otros discursos, en los que la canallada tendría un lugar dominante.  Por otro lado, respecto de la existencia del Otro, el perverso sería aquel que cree -y debe demostrar- que el Otro existe y por lo tanto se consagra a tapar su agujero como si fuese Dios, un Otro sin barrar; sus actos se dirigen en última instancia a este en un intento de restituirle el goce como si no estuviese perdido. Encarna el objeto de goce para demostrar la existencia del Otro, dividiendo y angustiando al sujeto. La posición del analista no pretendería probar que ese Otro existe, sino que debería ser una posición advertida del fantasma que funciona como sutura a la falta. Tampoco encarna al objeto, sino, como se mencionó anteriormente, es agente, en tanto lugar en un determinado discurso. Por esto, también podría entenderse que la angustia no es la finalidad del discurso analítico sino algo que otorga cierta orientación respecto a la posición subjetiva del analizante. Entonces, diríamos :  Es el analista en calidad de objeto el que está situado en el centro de la transferencia El analista no hace apariencia de, sino que ocupa la posición del semblante.”  El “Estar analista” sin ninguna pretensión de sostenerse en ningún ser –ni de identificarse a ningún estilo….El analista en cuerpo.   El deseo del analista como motor y su disponibilidad como condición necesaria. La posición del analista no es la de ocupar el lugar del Otro sin barrar, pretender eso en una canallada.
Para concluir tomaremos una cita del Seminario “Ou Pire” Luego de plantear los primeros encuentros en un análisis como una confrontación de cuerpos Lacan se pregunta: Entonces, ¿qué nos liga, que nos conecta a aquel con quien nos embarcamos, franqueada la primera aprehensión del cuerpo?  (…) De quien somos hermanos en otro discurso que no sea el analítico?  Somos hermanos de nuestro paciente en la medida en que, como él, somos hijos del discurso. (…) Para representar ese efecto que llamo objeto a, para hacernos ser el soporte de ese des ser,  el desecho, la abyección a los que puede abrocharse lo  que nacerá del decir (…),Esto con la ayuda con la que invito al analista: invito a sostenerse ( a soportarse ) de manera de ser digno de la transferencia, a sostenerse en ese saber que puede, por estar en el lugar de la verdad, interrogarse como tal sobre lo que es desde siempre la estructura de los saberes, desde el saber-hacer hasta los saberes de la ciencia.  Ser dignos de la transferencia: esta es la invitación a la que nos sentimos convocados.


Bibliografía:

-Jullien, Francois.” Cinco conceptos propuestos al Psiconálisis “2013. Ed. El cuenco de plata”.
-Lacan, Jacques. “Seminario 19. Ou Pire.”( 1971-72) Versión Integra.